La Inteligencia Artificial dejó de ser una apuesta experimental para las aseguradoras y comienza a convertirse en un factor determinante de competitividad. Mientras una pequeña parte de la industria logra escalar sus capacidades de IA con resultados tangibles, la mayoría del sector aún enfrenta dificultades para transformar la tecnología en crecimiento real y ventajas operativas.
De acuerdo con el Informe mundial sobre seguros de propiedad y accidentes 2026 del Instituto de Investigación de Capgemini, apenas el 10% de las aseguradoras de daños y accidentes ha logrado integrar la IA como una capacidad estratégica dentro de su operación. Estas compañías, definidas como “pioneras en inteligencia”, registran hasta 21% más crecimiento en ingresos y un incremento cercano a 51% en el precio de sus acciones durante un periodo de tres años.
El estudio señala que la diferencia no está únicamente en la inversión tecnológica, sino en la capacidad de las organizaciones para integrar la IA en su estrategia de negocio, cultura organizacional y operación cotidiana.
Mientras las aseguradoras líderes avanzan hacia modelos más sofisticados de automatización y toma de decisiones, gran parte de la industria permanece atrapada en etapas de exploración o pruebas piloto. Según el informe, 60% de las compañías aún no logra escalar iniciativas de IA a nivel empresarial y 42% ni siquiera cuenta con métricas claras para medir resultados o retorno de inversión.
Capgemini advierte que muchas organizaciones enfrentan una “desconexión arquitectónica”, donde el avance tecnológico supera la capacidad interna para adoptar y operar los cambios de manera efectiva. Actualmente, las aseguradoras destinan cerca de 72% de su inversión en IA a infraestructura y tecnología, mientras solo 28% se dirige a capacitación, adopción y gestión del cambio.
La investigación también identifica un reto creciente en materia de talento y adaptación laboral. Dos tercios de las aseguradoras reportan escasez de habilidades especializadas en IA y casi la mitad de los empleados con acceso a herramientas inteligentes asegura que su trabajo cotidiano prácticamente no ha cambiado, incluso después de más de un año de implementación tecnológica.
Otro de los desafíos relevantes es la confianza interna. El informe revela que 43% de los colaboradores percibe incertidumbre sobre el impacto de la IA en su estabilidad laboral y únicamente 14% entiende claramente cómo esta tecnología se integra a sus funciones diarias.
Para Capgemini, el futuro de la industria dependerá cada vez más de la colaboración entre talento humano e inteligencia artificial. El modelo proyectado para las aseguradoras del futuro contempla líderes que definan la estrategia y gobernanza de IA, empleados especializados enfocados en decisiones complejas y agentes inteligentes automatizando tareas repetitivas y operativas.
El informe concluye que las aseguradoras que logren integrar la IA en la toma de decisiones, fortalecer sus bases de datos y acelerar el desarrollo de capacidades internas serán las que definan la siguiente etapa de competitividad del sector financiero global.
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