El impulso del nearshoring en México está atrayendo inversión en manufactura avanzada y tecnología a una velocidad inédita. Sin embargo, detrás del dinamismo industrial emerge un desafío menos visible, pero decisivo: el abastecimiento de insumos estratégicos.
Materiales como la sílica fundida —clave para la fabricación de semiconductores, paneles solares y componentes de alta precisión— dependen en gran medida de cadenas de suministro que aún están ancladas en Asia. Sus tiempos de traslado, que pueden oscilar entre 28 y 40 días, introducen un factor de riesgo crítico en operaciones que hoy exigen continuidad y precisión.
En un entorno donde la manufactura ha evolucionado hacia esquemas altamente sincronizados, cualquier disrupción en el suministro de materiales de alta pureza puede detener líneas completas de producción. Sectores como el electrónico, automotriz y energético son particularmente sensibles a estos retrasos, donde el tiempo se traduce directamente en costo y competitividad.
La presión no es menor. El mercado global de semiconductores alcanzó los 791,700 millones de dólares en 2025 y se encamina a superar el billón de dólares en 2026, impulsado por la inteligencia artificial, los centros de datos y la electrificación del transporte. A la par, la expansión de la industria fotovoltaica incrementa la demanda de procesos térmicos avanzados, elevando el consumo de materiales como la sílica fundida.
En México, el escenario para apuntalar el nearshoring refleja una paradoja. Mientras el país se consolida como un destino estratégico para la relocalización industrial —con un potencial estimado de hasta 130 mil millones de pesos derivados del nearshoring—, mantiene una alta dependencia de importaciones de insumos críticos, cuyo intercambio comercial ronda los 87.8 millones de dólares.
“La relocalización industrial está acelerando la demanda de insumos estratégicos, pero también está evidenciando vulnerabilidades en la cadena de suministro”, advierte Alejandro Prieto Huesca, director general de Koprimo. “La disponibilidad de materiales como la sílica fundida puede convertirse en un factor determinante para la continuidad operativa”.
El desafío del nearshoring, entonces, no está únicamente en atraer inversión, sino en garantizar el flujo oportuno de los materiales que la sostienen. Reducir tiempos logísticos, diversificar proveedores y fortalecer la proveeduría regional se vuelve indispensable para evitar que el crecimiento industrial se vea limitado por cuellos de botella en la cadena de suministro.
En el nuevo mapa del comercio global, la competitividad no se define solo por la capacidad de producir, sino por la capacidad de abastecer. Y en esa ecuación, los insumos estratégicos ya están marcando la diferencia en el nearshoring.
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